El Empresario impaciente

El Empresario impaciente no llega lejos, ni así crea que que es la mejor estrategia que está empleando. Para explicar mejor hay que definir qué exactamente es la impaciencia lo cual dice así: “Falta de paciencia o tranquilidad para esperar una cosa”.

La impacienciaPor lo que dice en su significado, se refiere a una persona que no espera porque está intranquilo por obtener un resultado, en este caso, el empresario por querer conseguir un excelente efecto por alguna estrategia, hace mover todo a velocidad sin prevenir los resultados.

Es notable que los resultados que espera deben ser de lo mejor pero hay momentos, en que por no prevenir, no se obtiene lo que en verdad debería ser. Hay casos en que esto pasa porque no hay el debido conocimiento sobre lo que se está haciendo.

La impaciencia acelera en dónde otros hacen una pausa porque se dan cuenta, que hay algo que dice que falta lo más importante. Lamentablemente esa información no está a simple vista, porque debe ser observada con detenimiento.

En el tiempo en que me dedicaba a la producción de ropa interior, mi mercado era local ya que solo abarcaba la ciudad en la que vivía. Cierto día, el jefe de vendedores me viene con una idea la cual al comienzo la vi como algo muy importante.

Esta idea era que según él, se podía abarcar otros sectores del país por lo cual, se debía empezar por una ciudad que estaba al otro lado en la que vivía. Como escribí anteriormente, la idea si me pareció muy buena pero había algo que no me parecía correcto.

Esto era que no teníamos dominado el mercado local, ¿Cómo se iba a tocar otros sectores sin tener una infraestructura para ello? Esta interrogante me hizo retroceder pero no por miedo, sí no, por prudencia y más que todo por no tener los medios idóneos para ello.

¿Se puede empezar de poco a poco?

En teoría sí pero en la practica no es tan fácil como parece, puede ser que con un capital disponible de riesgo para una aventura comercial, se pueda hacer un avance de poco a poco. En mi caso, tenía maquinaria, personal y espacio para producir para el mercado local pero nada más.

La gran idea del jefe de vendedores, era muy buena pero en su medida pero si es que se tuviera todo en doble cantidad, es decir, el doble de maquinaria y así mismo de personal pero no era así, por esto dije “NO”. Esto no le pareció bien a este señor y bajo su riesgo viajó y consiguió ventas.

Esta actitud me sorprendió y a la cansada me convenció pero algo me decía que todo estaba sucediendo muy rápido, no lo pensé más y actué de la forma como si el diablo me siguiera. Nunca pensé que la impaciencia me podía jugar un papel muy serio a mi vida comercial.

Posiblemente, si se abría mercado poco a poco hubiera sido algo más pensante pero no, estaba con la fiebre de crecer aceleradamente con mercado nuevo y sin pensar, seguía mandando mercadería hacia esa ciudad que estaba muy lejos, sin importar el riesgo.

Los riesgos que hay con el empresario impaciente

Los riesgos son enormes en especial si tú como empresario no cuentas con lo necesario, esto es de todo sin llegar a pensar que tal vez “Esto puede esperar” No funciona así. La impaciencia trae consecuencias para toda empresa que está en desarrollo.

Mi aventura comercial me trajo pérdidas por un valor que en ese tiempo era en una moneda nacional como el sucre, por 30.000.000 millones que al cambio de la época con el dolar más o menos era como 3.000.000 millones de dólares, fue una pérdida muy sería.

En esos tiempos se producía todos los días inclusive los días festivos y por más de 16 horas de trabajo, repartidos en tres grupos de trabajadoras, esa fue una razón por la que no quebré, es decir, tenía una buena entrada de dinero.

Esto me originó el ser un empresario impaciente, todo porque me dejé llevar por una idea que fue la peor de todas, al menos para mí sí. Con esto tuve cheques sin fondo que da miedo sin tener siquiera esperanzas de cobro. Si me hubiera dedicado solo a lo que tenía.

Es posible que hasta ahora estuviera en el mercado de la ropa interior, aunque mi retiro no fue por eso ni en esos tiempo. Mi salida fue por cansancio y después de 15 años de esa fecha. Con esto se comprueba que la impaciencia no es buena consejera ni da lo que se espera. El empresario impaciente pierde dónde otros tienen éxito.


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El Empresario impaciente was last modified: Diciembre 2nd, 2016 by Roberto

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