Decisiones severas en la empresa

Cuando se empieza en un proyecto de tipo empresarial, todo se prepara incluso hasta dónde se pondrá la basura pero hay algo en lo que nunca se ha preparado, esto es en las decisiones severas en la empresa.

Posiblemente muchos tal vez dirán que eso no es problema del momento y que tal vez cuando se presente lo asumirán. Es fácil decirlo pero no lo es cuando se presenta. Las decisiones severas en la empresa son acciones.

Decisiones severas

Decisiones severas en la empresa

En la que se tiene que estar preparado de verdad y no asumir, porque no se  puede tomar a la ligera. De las decisiones que tome en el momento adecuado será el resultado que obtenga después, porque a buenas decisiones buenos resultados.

Cuando tenía apenas unos tres años en la fabricación de ropa interior y contaba con tres turnos de trabajo, con un aproximado de 24 personas en la lista de pago tuve un altercado con un aparente empleado, digo aparente porque este joven de apenas unos 19 o 20 años solo estuvo en mi empresa una semana.

Para que se den cuenta cómo se toma una decisión inmediata sin titubear porque de eso depende  que los empleados les respeten. Cierto día y justamente un día lunes, como siempre la gente llegó a trabajar a las 7  de la mañana y como siempre estuve puntual para abrir.

Todos entraron y yo como dueño entraba al último. Si me di cuenta que afuera había quedado este joven pero como no trabajaba para mí no le di importancia, al menos pensé que se había ido por ser acompañante de alguien que entró a trabajar y por tanto ya no tenía que hacer nada.

Mi sorpresa fue grande cuando uno de los vecinos me llama por teléfono y me dice que había alguien afuera con actitud sospechosa. Con recelo me arrimo al vidrio de la mampara de mi oficina y compruebo que si estaba este joven pero bien arrimado a la pared.

Sin pensar nada salgo y le pregunté que hacía ahí parado o si estaba esperando a alguien, este joven me responde que quiere trabajar pero en buena hora que ya tenía todo ocupado, le respondí que no había vacantes y me retiré. Esto fue como a las 7:30 de la mañana.

Como a la una de la tarde una chica me pidió permiso para salir a comprar y al regresar me dice que hay un señor afuera arrimado a la pared, la verdad que no esperé que fuera este joven y cuando salí lo encontré y de nuevo le pregunté que quería, por respuesta fue lo mismo que me dijo en la mañana.

De igual manera no le hice caso y entré a trabajar. Al día siguiente estaba ahí de nuevo en la mañana pero de igual forma no lo podía coger porque no había espacio, como siempre hay alguien que se apiada de los necesitados por ahí alguien me dijo que lo ayude y yo como tonto lo dejé entrar y empezó su día de trabajo.

Para qué voy a mentir este joven era demasiado limpio además que la forma de vestir de él era de un estudiante universitario, era tan limpio que cuando salía siempre lo veía debajo de las máquinas cogiendo hasta el polvo más ínfimo, algo me decía que fue una mala idea el recibirlo pero no hice caso.

Al día viernes la supervisora me informa que una chica le había dicho que este joven, las había citado para el día sábado en una central de sindicatos, no me preocupé por el sindicato porque en esos tiempos, se tenía que tener 25 más uno para poder formar un sindicato y yo siempre me mantenía con 24.

Mi curiosidad era saber, ¿Cuántas chicas iban a ir a esa reunión? Pero nadie dijo nada aunque la supervisora me dijo “¿Qué va hacer Don Roberto?” me quedé pensativo y miré a la gente que me miraba, pienso que era para saber cuál era mi decisión.

Sabía que lo que haga ese día era lo que iba dar una marca para adelante y no me equivoqué. Como ese día todas llegaron media hora antes, porque querían saber que iba a pasar si iban, pues porque la supervisora me hizo el favor de decirles que yo ya sabía.

Llegó este joven y en el momento en que iba a entrar, ordené que no abran la puerta mientras le hacía un cheque y después, yo mismo en la puerta, le di el cheque para que se retire, este joven como que ya estaba preparado me dijo que no se iba.

Entré en un dilema ¿Qué hacer? Estaba en juego el respeto que iba a perder o ganar de mis empleados con lo que hiciera en ese momento, no lo pensé más y a la fuerza lo saqué y ya en la calle, le entregué el cheque con una frase “No es personal solo negocios y tú no me lo vas a dañar”.

Ahora, ¿Que si regresó? Que lo va hacer si se quedó asustado que con la talla que tengo lo haya sacado (138 libras) porque el si  era alto. El caso en esto es que de ahí para adelante todos trabajaban al dedillo. Son gajes del oficio en el que hay momentos en que hay que tomar las decisiones severas en la empresa.


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Decisiones severas en la empresa was last modified: Diciembre 6th, 2016 by Roberto

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