Comunicación interna en la empresa

Uno de los problemas más serios que puede tener el empresario, es la falta de comunicación interna, que por lo general no se trata que los empleados, hagan un conversatorio entre ellos. Se trata que el empleado tenga la confianza con su empleador, puesto que es la única forma en que se cuiden entre todos.

Para que esto sea bien entendido, pongo como ejemplo de algo que me pasó en mis tiempos de empresario. Cierto día alguien se acercó a pedirme trabajo en tiempos que ya no necesitaba mas personal. Desde luego que negué su entrada pero para este joven era algo que no entendía.

Esto pasó de una simple visita por trabajo a ser fastidioso, desde luego que algo me decía en mi mente que no lo coja como trabajador, pero sin embargo al cansancio accedí al pedido de este joven. Para que se den una idea, este joven no vestía igual como alguien que necesitaba el trabajo.

La comunicación interna
La comunicación interna en la empresa

Vestía como un universitario y bien puesto, era alto como de 1:80 metros. Para hablar con él tenía que alzar la cabeza puesto que mi estatura es baja. El caso es que algo no cuadraba entre lo que hacía y lo que aparentaba, ¿Por qué? Porque era muy exagerado para limpiar.

Los beneficios de la buena comunicación

Bueno esto lo dejé como algo raro y todos en sus trabajos, pero cierto día dio excelentes resultados el tener muy buena comunicación interna con las empleadas. Puesto que fueron ellas las que me vinieron con un dato, que en la verdad, no me sorprendió ya que ahí si encajaba lo que no cuadraba en mi cabeza, respecto al nuevo empleado.

Tenga en cuenta que esto pasó apenas a días de lo que entró. El punto en esto es que este joven había empezado hacer preguntas sobre esto y aquello. No eran preguntas sobre trabajo, era sobre si estaban cansadas del trabajo, si yo les exigía demasiado, que si eran explotadas, que si les pagaba mal.

Por último les había dicho que él les podía hacer que ellas puedan tener beneficios, como aumentar su paga. Viajes y otras mentiras que ni él se las creía. Todo esto lo hacía cuando limpiaba. Como mi trabajo era de confecciones industriales, habían muchas máquinas y para limpiar este tipo se metía hasta por debajo de ellas.

El punto es que al meterse por debajo y agachado, es cuando hacía la conversa. Que no es lo mismo que comunicación efectiva. Puesto que las chicas trabajaban por obra y no por sueldo, lo que indica que no podían entretenerse. Pero este tipo las distraía y como ya saben, cuando se trabaja por obra, ganan de acuerdo a lo que producen, no por conversar.

El primer derrotero me lo dio la jefa de taller, que fue la que se dio cuenta de lo que hacía este tipo. Esto hizo que haga preguntas y como no había pretexto para negarse a responder, simplemente dijo que estaban citadas a una reunión en un sindicato de trabajadores.

La confianza de la buena comunicación

Este tipo no sabía como era mi forma de tratar a las empleadas puesto que en su mayoría eran mujeres. No sabía que les pagaba más que un sueldo. Siempre les festejaba cuando era su cumpleaños. Tenían vacaciones pagadas y de paso médico y medicinas para el personal.

Con esto no tenían para qué quejarse puesto que al hacer la pregunta del millón, ¿Van a ir a esa reunión del sindicato? Todas dijeron rotundamente, “NO”. Una de ellas me dijo que la única persona que ha escuchado sus problemas y que le había dado solución fui yo.

Otra me dijo que estaba agradecida porque siempre estaba para darle buenos consejos, que de paso siempre fui el paño de lágrimas de muchas de ellas. Ahora si se preguntan, ¿Cómo llegué a tanta confianza? Es porque siempre les hablé con respeto, con tono bajo y mirando a los ojos.

Había momentos en que les conversaba en general, dejando de trabajar, casos que me había pasado en mi vida, cosa que ellas apreciaban y con eso sentían que podían hacerme preguntas sobre sus problemas, algo que nunca me negué, puesto que siempre di campo abierto para que puedan decir lo que no les gustaba.

¿Qué pasó con ese joven sindicalista?

Al día siguiente llegó con la cara larga pero como que no había hecho algo en mi contra. Desde luego que dí orden que no le abran la puerta y salí con un cheque en la mano, se lo dí y le dije que se vaya, algo que no quiso porque según él yo no podía sacarlo de mi empresa.

En algo tenía razón pero lo que no sabía era que todas las personas que trabajaban para mí, sentían aprecio por mi labor como jefe y ellas se pusieron detrás de mí y dijeron en coro, “Mejor ándate que ya no queremos que estés aquí”.  ¿Se dan cuenta que esto pasó hace muchos años? Sin embargo me acuerdo con claridad por el gesto de ellas.

Cuando se tiene buena comunicación interna en la empresa, que no quiere decir que se les otorgue confianza extrema. Solo se trata que no haya esa barrera que muchos aprendices de empresarios ponen, cuando gritan y tratan al empleado como si fueran peones. La comunicación es una de las mejores estrategias, para que el mismo empleado sea su escudo, en caso de problemas laborables.


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